Salvador A Pérez Rosas

“Mujer”, de Salvador A. Pérez Rosas

“Te llevaste todo ese día, mujer.
Tanto te amé, tanto me dueles,
tanto de ti y que ahora no eres.
El amor murió contigo, mujer.
 
Y digo que amaré como ayer,
que besaré con amor sincero.
Pero a nadie como a ti quiero;
el amor murió contigo, mujer.
 
Muera entonces el amor,
muera pues la pasión mía.
Sólo querer con el alma fría;
el amor murió contigo, mujer”
 
“Mujer”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2011.

Anuncios

Cuando lloran las palabras…

“Hoy mis pensamientos se llenan de tristeza,
con mis letras formando ideas macabras.
Mente y alma confabulan con presteza,
y pues hoy es cuando lloran las palabras.

Mis palabras lloran dolidas por tres damas,
una amante, una amiga y un fantasma.
Una que fue mucho, otra que fue tanto,
otra que mi poesía justicia no plasma.

Lloran mis palabras por la mujer que se va,
aquella dama que dos veces se aleja.
Por rencor, dolor y miedo se irá,
y así a quien la amó abandonado deja.

Lloran mis palabras por la mujer amiga,
que sin temor ni culpa alas espera.
Vida y alma en pedazos desperdiga,
el acto inhumano de quien amor prohibiera.

Lloran mis palabras por la mujer que no está,
aquella que años atrás se ha marchado.
Mi mente a mí mismo otra vez culpará,
queriendo verla una vez más a mi lado.

Hoy mis pensamientos se llenan de dolor,
con cada letra en sangre de corazón herido.
¡Lloro, entonces, por todo y por amor!
¡Lloro, pues, por las tres que se han ido!”

“Cuando lloran las palabras”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2016.

“No siento nada, mujer” de Salvador A. Pérez Rosas

“Te lo llevaste todo, mujer.
Cuando te fuiste, nada dejaste.
Te llevaste mi amor, mi pasión,
hasta mis palabras, mujer.

En meses no he escrito nada, mujer.
Nada desde que te marchaste.
Solo estoy, sin corazón,
sin mis palabras, mujer.

Qué cruel resultaste, mujer.
Dejando a un poeta tirado al traste.
Perdiendo de a poco la razón,
sin palabra alguna, mujer.

Pero hoy brilla el sol, mujer.
días después de que te marchaste.
Al fin, del futuro una visión,
y regresan mis palabras, mujer.

Hoy no siento nada, mujer.
Dice adiós el hombre que abandonaste.
Hacia el futuro, con decisión.
Sin más palabras para ti, mujer.”

12003973_905434276215005_5394433028783314499_n

“Hoy te amo menos”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Te prometí una vida llena de amor,
ser fiel siempre a tu figura.
Te prometí calor en días de frío,
para evitar el dolor que te censura.

Quise ser esposo, hombre, el ser amado,
quien en tu lecho durmiera a tu lado.
Pero llegó de nuevo el enemigo mismo:
entre nosotros, de nuevo, el abismo.

Pudimos ser vida, alegría y perpetuidad.
Pudimos ser uno por toda la eternidad.
Pero no somos nada ni seremos jamás.
Hoy te amo menos y mañana, no más.”

“Hoy te amo menos”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Tu vientre”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Tu vientre es la muerte, mujer.
Lo digo porque vive en mi memoria,
en mis manos, en mi piel.
y yo me desvivo amándote, mujer.

Muerto en vida,
intentando vivir sin ti,
pero me muero por tenerte,
y tener tu vientre frente a mí.

Desvanecerme en él,
y amarle hasta morir.
Hacerle la vida, hacerle el amor,
conseguir la perpetuidad.

Porque tu vientre es la vida, mujer.
y la muerte de mi ser, también.
Con amor haremos vida en él,
para que sigamos en el mundo
aunque ya no estemos en él.

Con la vida que con pasión hagamos,
aquella que el amor habrá de hacer.
Y quien viva por nosotros sabrá,
que te amé y te amo tanto, mujer.
Que tan te amé desde antes que fueras madre
y que tan me amaste que en padre me convertí.

Porque tu vientre es la vida, mujer.”

 

“Tu vientre”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Mañana dejaré de amarte”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“A esa mujer que de mi vida fue parte,
aquella que aún es mi singular amada,
así me deje el corazón en la nada,
será mañana cuando deje de amarte.

Porque no puedo ya con tantas pasiones,
con la imagen tan presente de tus senos.
Pero no todos los recuerdos son buenos,
que también guardo lo cruel de tus acciones.

Te deseo sólo bien, querida mía,
salud y bienestar para tí yo quiero.
Y si de lo nuestro queda si un empero,
¡Pues llama, habla, que se nos acaba el día!

Porque mañana voy a dejar de amarte,
porque más quiero amar y encontrar amor.
Y si lo que fue contigo ha sido un error,
no digas más, que habré al fin de olvidarte.”

Femme Ex Machina

“Mañana dejaré de amarte”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas.

“Te piden que olvides…” de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“La perdí. Un día, después de tanto luchar, se fue. No hubo mucho que pudiera hacerse, tampoco. La partida era inminente. Se fue.

Lloras, gritas, dueles. Maldices a quien sea mientras dejas de creer en quien cree todo el mundo. Dejas de sentir lo que sienten los demás y te dejas caer en un abismo de dolor que nadie parece poder entender, pero que al principio todos pretenden compartir contigo.

Ellos eventualmente se rinden. Se cansan. No importa quién sea, todos te piden que olvides. Que dejes ir. Que el tiempo lo sana todo. Que esto no se ha terminado. Que lo superes. Que te sientas bien. Que ya sufriste demasiado y que es hora de decir adiós. Que encontrarás a alguien más.

tumblr_n37oneoB5N1spbxyho1_500

Pero no es lo mismo. No es como cuando dices adiós sabiendo que estarán mejor en otro lado, siempre teniendo la esperanza de que alguien más te cuente cómo le ha ido. Tampoco puedes ir de visita ni puedes llamarle por teléfono para recordar viejos tiempos, ni siquiera después de esa épica borrachera que te recuerda lo que has perdido. No hay forma de seguirle a donde esté, tampoco, ni la hay de verla más feliz en otro lado o con alguien más.

Esa clase de despedidas duran un poco más. Duran para siempre.

Y no puedes sino preguntarte si esas personas que tanto te dicen que olvides, que dejes ir, han perdido alguna vez a alguien como tú lo has hecho. Si alguna vez han encontrado y perdido a alguien cuyo amor consideran irremplazable. Pero sabes que no es así y que jamás será así; nadie logrará entenderte a menos que hayan caminado en tus zapatos.

tumblr_mgow381Gy71ql40fgo1_500

Pero venga, que hay que ser fuerte. Hay que intentarlo y hacerles creer que perder a quien la mayoría busca toda una vida no te ha hecho mella, que así dejas de preocupar a quienes te quieren y dejas de joder a quienes tienes harto. Volver a amar será casi imposible ya que no aceptarás nada menos que el amor que alguna vez diste y has recibido. Mientras tanto, ofrecerás consejo, alivio y cariño a los que sufren por aquellos que no les quieren porque sabes lo que es amar y ser amado, porque sabes lo que es —en realidad— el amor verdadero.

Y no necesitarás pedir ayuda. Nunca. Porque conoces tanto lo que es el dolor que no querrás que nadie más sepa de él de esa manera, ni siquiera si eres tú el que sufre. Así te caigas a pedazos, harás lo imposible para evitarlo.

Porque sabes muy bien lo que es el amor,
y sabes aún más cómo se siente perderlo.”

“Te piden que olvides”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas, 2012.

“Soy yo”, de Salvador A. Pérez Rosas

“No debes temer más, luna mía.
El tiempo es mera eventualidad,
El futuro es sino un momento,
de la que será nuestra realidad.

Sé que el miedo está presente,
que mucho temes al amor puro.
Entonces seré valor, mi dama,
mientras me ames, yo esto juro.

Jamás te haré falta, mi cielo.
Seré siempre al amor sincero.
Pues mi lugar está a tu lado,
Soy yo, sin duda, el verdadero.

Esa es, sin duda, mi respuesta.
que cantaré con gran embeleso,
Y cada que temas ahí estaré,
dándote valor con un beso.

Pues soy yo, mi mujer de nieve,
ese hombre que tanto te ama.
El caballero que esperaba,
a que llegara su linda dama.

“Soy yo”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2015.

48205_10151192791357381_607193284_o1

“Vieja compañera”, de Salvador A. Pérez Rosas

“Ah, eres tú, vieja compañera. Hacía mucho que no visitabas. Que no sabía nada de ti.

Pero para poder recibirte con una sonrisa y aún tener la energía suficiente para despedirme de ti, he de hacer a un lado los escombros que has dejado sobre mí. Aquellos que cubren lo que creí poder ignorar y que he de recoger si es que quiero enfrentarme a ti.

¿Por qué regresas? ¿Por qué insistes? ¿Por qué no puedo simplemente ignorarte y continuar con aquello que me hace feliz? Ah, por eso. Porque no te he enfrentado. Porque no te he dicho que ya no eres bienvenida. Porque ignorarte no sirve de nada si aún estás ahí.

Siempre has sido una cruel compañera, intentando mezclarte con aquello que me deja una sonrisa o que me hace olvidar que existes. Es como si cada vez que quisiera dar un paso al frente, me jalaras del pantalón para voltear hacia ti y darme cuenta de que sigues presente.

La verdad es ineludible: debo enfrentarte si es que quiero dejarte ir. Debo decirte lo que no he dicho si es que quiero ser libre. Debo seguir adelante sin ignorarte. Enfrentarte. Vencerte.

Eres cruel. Inclusive buscas hacer de la catarsis de estas palabras una pérdida de tiempo, así como te encargas de ensuciar cualquier dulzura con tu pesadumbre. Y pensar que antes me amargaba entre bromas, justificando mi soledad contigo, mi única compañera.

Pero no habrás de lograr nada. No esta vez. Porque la última vez dije que la próxima sería la última. Y la última es esta vez. Resulta que tu presencia es poderosa, pero más lo es la de ella. Sé que la odias, pero tu opinión ya no es importante. Lo que me hagas recordar ya no es relevante. Porque a diferencia de otras veces, esta vez estoy con ella.

¿Duele, acaso, que no quiera estar contigo? Bien, así tal vez decidas no regresar más y, si lo haces, jamás será lo mismo. No olvides que siempre me he puesto de pie, aún contigo presente para arruinarme el intento. No podrás vencer. No lograrás tu cometido. Nunca lo harás.

Perderás. Claro, insistirás, pero siempre perderás.

Me quedo con ella.

Adiós, Tristeza.

Hola, Felicidad”.

“Vieja Compañera”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2015.

lelol

“Bello es el amor”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Arde mi pecho porque bello es el amor,
pero más bello es el verbo que del amor se toma.
que al odio del mundo con sólo brillar desploma,
y a lo que es incierto siempre ha de dar forma.

Con certeza digo que eres tú a quien quiero,
y no sólo quererte quiero, sino también amarte,
Con la mirada en tiernos suspiros desnudarte,
y hacer juntos del amor un arte.

Ah, porque así de hermoso es el amor,
pero más bello es el verbo que el amor profesa.
Y verbo y palabra ante una pierden belleza;
sólo ante ti es que ceden, pues, grandeza.”

“Bello es el amor”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas, 2014.

tumblr_lt2w84NAcO1qgla1co1_500