mujer

Soy sobreviviente

Soy sobreviviente.

Soy sobreviviente.

“Soy india, wuacha y loca
soy negra, gitana, judía y palestina
Peruana, boliviana y migrante
Soy mestiza, latina y blanca.
Soy sobreviviente.
Soy pobre, pobladora, trabajadora
cesante, ambulante y explotada.
Soy puta, vendo flores por las noches,
pido limosnas y canto en las micros.
Coso ajeno, lavo ajeno, limpio ajeno,
pero soy propia y rebelde.
Soy sobreviviente.

Soy niña, jóven, adolescente y vieja.
He sido monja para no casarme
Me he matrimoniado para salir del yugo paterno
He abandonado a un hombre para no ser esclava
Soy sobreviviente.

Soy okupa, activista, anarquista, pensadora, escritora…
y otras veces, me hago la tonta…
Soy terapeuta, comunicadora, monitora y autodidacta
Soy ecologista, pacifista, animalista, vegetariana y vegana
Y otras veces doy la guerra con uñas y con dientes
porque soy sobreviviente.

Soy lesbiana, maraca, amante de un hombre o de varios
Amo, deseo, quiero y desespero…
Visto señido, corta la falda, escote abierto…
O no muestro nada
¡No porque No!
Y No ¡porque No es No!
Tapada
para que no me vean
para que no me acosen
para que no me vendan y me compren
para que no vean quién de verdad soy
Aunque soy quien soy
y la que quiero ser, soy.
Estoy viva, lo confieso
Soy sobreviviente.
No he ido de blanco, jamás
no me sienta, no es mi color
me invisibiliza, me absorve, me devora
No he usado tacos altos, nunca
me caigo, me enlentecen, me enferman, me idiotizan
Soy defectuosa, no me caso, no me embarco, no me someto
Soy madre, sola y sexual.
He abortado porque he querido
He parido porque me han obligado
He parido por deseo propio
He parido y he aprendido a amar
Vivo sola, a mí me tengo, conmigo me basto y no me sobro
Soy sobreviviente.

Amo la tierra, la luna, las bestias y a las diosas
Soy bruja, divina, urbana, campesina, hipi y volada
Soy rockera, romántica, folclórica y popular
Soy roja, negra, rojinegra y sobretodo morada.
He sido golpeada, torturada, abusada y violada
He sido presa política, rea común y mujer maldita
Soy sobreviviente.

Soy perseguida, culpabilizada, juzgada,
condenada, burlada y calumniada
He sido quemada, odiada, temida y avistada.
He sido ignorada, negada, obviada
y eliminada de la Historia, de la Ciencia y de la Filosofía.
Pero soy sobreviviente.

He sido trastocada, distorsionada, olvidada, difuminada
Se han cooptado mis palabras y mis símbolos
Se han confundido mis ideas
Se han experticiado mis pensamientos
Se han psicologizado mis propuestas
Se han vaciado mis consignas
Se han aprovechado de mis luchas
Pero, quiéranlo o no, soy feminista, radical y autónoma
porque soy sobreviviente.”

“Soy sobreviviente”, de Ana María Rey Merino.

¡Buen fin de semana les desea Piensología!

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Fragmento: El significado original de la palabra “virgen”

“A las antiguas sacerdotisas lunares se les llamaba vírgenes. ‘Virgen’ significaba no estar casada, no pertenecer a un hombre – una mujer que era ‘una-consigo-misma’. La palabra misma deriva de una raíz latina que significa fuerza, poder, habilidad; y que fue después aplicada a los hombres: viril. Ishtar, Diana, Astarte e Isis fueron todas llamadas vírgenes, lo cual no hacía referencia a su castidad, sino a su independencia sexual. Y se decía que todos los grandes héroes de las culturas del pasado, míticos o históricos, habían nacido de madres vírgenes: Marduk, Gilgamesh, Buda, Osiris, Dionisio, Genghis Khan, Jesús – se aseguraba que todos ellos eran hijos de la Gran Madre, de la Única Original, con su apabullante poder viniendo de ésta.

Cuando los hebreos usaron la palabra, y en el arameo original, significaba “doncella” o “mujer joven”, con ninguna connotación conforme a castidad sexual. Lo que ocurrió después es que los traductores cristianos no podían concebir la idea de una “Virgen María” como una mujer de sexualidad independiente y, está de más decir, distorsionaron el significado hacia ser pura sexualmente, casta y jamás tocada.

Monica Sjoo, “La Gran Madre Cósmica: Redescubriendo la Religión de la Tierra”.

Piensología cultural: Hipatia de Alejandría

Hipatia (en griego Ὑπατία) fue una filósofa y maestra neoplatónica griega que se destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, además de ser miembro y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, educando a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que sobresalen el obispo Sinesio de Cirene —que mantuvo una importante correspondencia con ella—, Hesiquio de Alejandría y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte.

Hipatia dando clase, por Masolino da Panicale

Hipatia dando clase, por Masolino da Panicale.

Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios —instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste— e inventó un densímetro.

Hipatia, grabado del siglo XIX.

Hipatia, grabado del siglo XIX.

Hipatia murió a una edad avanzada, 45 o 60 años (dependiendo de cuál sea su fecha correcta de nacimiento), linchada por una turba de cristianos. La motivación de los asesinos y su vinculación o no con la autoridad eclesiástica ha sido objeto de muchos debates: el asesinato se produjo en el marco de la hostilidad cristiana contra el declinante paganismo y las luchas políticas entre las distintas facciones de la Iglesia, el patriarcado alejandrino controlado por San Cirilo y el poder imperial, representado en Egipto por el prefecto Orestes, ex alumno de la filósofa.

Hypatia_at_the_Haymarket_theatre_-_The_Graphic_-_21_January_1893

Hipatia inspiró varias obras, con una de las más famosas siendo la de nombre homónimo en el Haymarket Theatre de Londres. con Julia Neilson en el papel principal.

Su carácter singular de mujer entregada al pensamiento y la enseñanza en plena tardoantigüedad, su fidelidad al paganismo en el momento de auge del catolicismo teodosiano como nueva religión del Estado romano, y su muerte a manos de cristianos le han conferido gran fama. La figura de Hipatia se ha convertido en un verdadero mito: desde la época de la Ilustración se la presenta como a una “mártir de la ciencia” y símbolo del fin del pensamiento clásico ante el avance del Cristianismo.

Fuente: Wikipedia

“Apología”

“¿Por qué, varón de la humanidad, has sometido a la mujer durante tantos años?

Eres tan inseguro que cierras los ojos ante el glorioso brillo de su potencial y tan cobarde que no te atreves a abrirlos, creyendo que te dejará ciego cuando lo que hará es ayudarte a crear el camino.

¿Qué no ves, hombre macho e ignorante? ¿No ves las cosas que trabajando juntos hemos logrado? ¿Por qué buscas someter a la que es tu igual en lugar de atesorar la fuerza que al mundo ha brindado?

¿Qué tan lejos habríamos llegado si a lo largo de la historia, en lugar de estar caminando sobre ellas, lo hubiéramos hecho lado a lado?”

“Apología”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas, 2013.

La censura… y por qué es peligrosa (1 de 5).

Como sabrán, un acto de censura fue impuesto en contra de Piensología por parte de algún obtuso cuya mente cerrada y poco criterio le instó a reportar varias de nuestras imágenes como “inapropiadas”, claramente demostrando que no conocía la diferencia entre erotismo y pornografía (y que posiblemente sea indicador de que se baña con la ropa puesta) y provocando que optáramos por publicar nuestro contenido fuera de ese sitio.

Sabemos, sin embargo, que la mayoría de los miembros de Piensología no piensa así y, como acto de amor en este día tan Hallmarkiano, compartiremos imágenes que demuestren el daño que la censura hace al amor, a la expresión y a la libertad que todo ser humano debe disfrutar.

Para empezar, una fotografía de una mujer en Chicago en 1922 que está siendo arrestada por usar traje de baño de una pieza, el cual no cubre sus piernas. Desde aquí se muestra que la censura no sólo es ideológica, sino sexista y abusiva.

Una sociedad cerrada de mente está invariablemente destinada a arruinarse.

Y es que las piernas son radioactivas, al parecer.

En breve, la segunda parte de esta serie…

¡Gracias por elegir Piensología!