México

“Amaba amarte”, de Salvador Alejandro Pérez Rosas.

“De las cosas que hicimos y de todo lo que juntos aprendimos, lo que más me gustaba, lo que más adoraba, era amarte. Amaba amarte toda, amarte a medias, amarte grande y amarte pequeña. Amaba verte sonreír, amaba hacerte reír y amaba borrar de ti cada duda que se te escurria en el corazón.

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Amaba molestarte un poco en broma sólo para que me gruñieras de regreso. Amaba cada momento en el que estabas triste porque podía alegrarte. Cada momento en que te enojabas porque podía calmarte. Cada momento en que dudabas porque podía convencerte. Cada momento en que temías porque podía ser el valor que te hacía falta.

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Amé cuando nos amamos no importando el lugar. En el auto, en la calle, en donde fuera; el amor estaba con nosotros y, si no estaba, lo hacíamos juntos hasta saciarnos.

Y así como amé todo eso, amé también cuando peleamos. Cuando comenzaste a temer tanto que no regresabas, cuando comenzaste a dudar tanto que te volviste injusta, que te volviste cobarde, que te volviste hasta censura.

Amé todo ello porque tanto te amo aún, que amé la oportunidad de dejarte libre y de seguir siendo sin mí. Porque sin mí es como me enamoré de ti… y conmigo es como no quise seguir amándote”.

“Amaba amarte”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2015.

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Sobre Lázaro Cárdenas, sus logros y la estúpida crítica de los medios a los héroes patrios

En los últimos años, quienes hoy conformamos el equipo de Piensología observamos un fenómeno muy común y que suele darse en países donde el gobierno suele ser tan corrupto que cualquier señal o fuente de ideas en pro de algo mejor, en pro de la protesta o en pro de la crítica política: un desdén absoluto a quienes les dieron patria, a quienes marcaron la historia y al valor general de la palabra “patriotismo”. Todo ello no sólo en los medios, sino en las bocas de quienes se habían tragado el cuento.

Se buscó demeritar la imagen de Miguel Hidalgo y la de Benito Juárez, adjudicándoles actos que no habían llevado a cabo o criticándolos por otros que eran meramente casuales.

Se buscó demeritar la imagen de Miguel Hidalgo y la de Benito Juárez, adjudicándoles actos que no habían llevado a cabo o criticándolos por otros que eran meramente casuales.

Era como si, de repente, ser patriota fuera algo del pasado y lo de hoy fuera acoplarse a lo que se dijera porque “así debía ser”; porque había que apoyar lo que fuera sin chistar ni repelar; porque aquellos del pasado habían arruinado o entorpecido el crecimiento que, obviamente, los actuales tanto buscan (porque ellos son los buenos, vaya. No hay corrupción que valga ni nada, por Dios. Los del gobierno somos los más guay, dirían en México, en España y donde fuera que la sufren igual).

El año pasado, como si fuera la mejor solución a todo lo que aqueja a México, se decidió dar todo por la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto, la cual -según los de arriba, cercanos al mismo presidente actual- ofrecían un sinfín de nuevas opciones que hasta Lázaro Cárdenas -quien liderase la Expropiación Petrolera que tomaría el control de los recursos del país para entregárselos al pueblo- habría de apoyar.

Cárdenas habría de sufrir lo mismo que Hidalgo y Juárez, sobre todo en épocas en las que rechistar en contra de la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto era criticado por los medios y sus representantes.

Cárdenas habría de sufrir lo mismo que Hidalgo y Juárez, sobre todo en épocas en las que rechistar en contra de la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto era criticado por los medios y sus representantes.

Tal mentira y tal incongruencia no pasaron desapercibidas, pero los medios eran brutales: se trataba de callar lo que Lázaro Cárdenas había logrado y demeritar el alcance de sus contribuciones. Se trataba de aplicar en Lázaro Cárdenas lo que se había hecho sobre otros héroes patrios del país: hablar mal de ellos y, si no había nada malo que decir, entonces mentir. Claro, porque un pueblo que no tiene a quién admirar es un pueblo que no tendrá ganas de alzar la voz.

Nos dimos a la tarea, pues, de buscar lo que Lázaro Cárdenas había hecho por México. Sus contribuciones, su lucha, sus deseos de un México mejor y que muchos posteriores buscaron ensuciar de corrupción y vileza… y que no lograron esconder, porque aquí después del corte hacemos un breve recuento de todo ello:

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