censura

El desnudo y el arte

Como bien sabrán, la creación de este sitio -un lugar especial para que Piensología transmitiera cultura libremente- derivó de la censura de la que el equipo y su comunidad fueron víctimas hace ya varias semanas en la comunidad de Facebook, cuyos administradores borraron todo el contenido y nos dejaron a la deriva, perdiendo a nuestros más de 22,000 seguidores.

"La Cigarra", de Jules Joseph Lefebvre.

“La Cigarra”, de Jules Joseph Lefebvre

"Hombre desnudo de pie", de Pierre Paul Prud

“Hombre desnudo de pie”, de Pierre Paul Prud

Sin embargo, habíamos prometido que no nos rendiríamos si algo así sucediera, así que nos pusimos de pie después de derrumbados, creando este espacio que muchos de ustedes tuvieron a bien encontrar nuevamente. Es por ustedes, como hemos dicho antes, que Piensología sigue adelante y luchará sin cuartel ante cualquier tipo de censura que busque demeritar al arte y a la cultura.

"Mujer", de Thomas Saliot

“Mujer”, de Thomas Saliot

Y es que esa censura a la que nos referimos es una que se presta mucho a la hipocresía y a la mojigatería del que la aplica. ¿Es censurable, acaso, toda pieza de arte que muestre un desnudo artístico y de alta calidad? Porque si algo hacemos en Piensología cuando compartimos esas imágenes es elegir no lo que esté más o menos y ni siquiera lo que esté bien, sino lo mejor de lo mejor… porque ustedes no merecen nada menos que eso.

"Zeus y Hera", escultura en Roma.

“Zeus y Hera”, escultura en Roma

Como muestra no un botón, sino esta galería que adorna nuestro artículo. Todas piezas hermosas, de calidad y con un poder artístico innegable detrás de cada una. A nosotros nos parece que cada una de ellas no sólo son arte, sino también cultura, libertad, erotismo y miles de símiles más.

"Dios Mujer" de Mark Blanton

“Dios Mujer” de Mark Blanton

Esto es arte… y Piensología les trae eso mismo.

¡Lindo martes tengan todos, piensólog@s!

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Sobre la censura, de Charles Bukowski

José, uno de los piensólogos más queridos y antiguos de nuestra comunidad nos compartió la siguiente cita de Charles Bukowski, la cual queremos compartir con ustedes tanto en su idioma original como en español.

Frase imperdible de un gran hombre.

Charles Bukowski

“Censorship is the tool of those who have the need to hide actualities from themselves and from others. Their fear is only their inability to face what is real, and I can’t vent any anger against them. I only feel this appalling sadness. Somewhere, in their upbringing, they were shielded against the total facts of our existence. They were only taught to look one way when many ways exist.”

“La censura es la herramienta de aquellos que tienen la necesidad de esconder realidades de sí mismos y de los demás. Su miedo es únicamente su falta de habilidad para enfrentar lo que es real, y no puedo dirigir ni un ápice de enojo en su contra. Lo único que siento es una tristeza abrumadora. Durante algún momento de su educación, se les negaron los hechos contundentes de nuestra existencia. Se les enseñó a ver sólo hacia un lado cuando existen muchos lugares hacia los cuales voltear”.

Frase más adecuada, imposible. ¡Gracias, José!

La censura… y por qué es peligrosa (5 de 5)

Uno de los argumentos que tenemos en contra de la censura es que impide el funcionamiento del sentido común y la sensibilidad conforme a ciertos contenidos, impidiendo también el derecho inalienable de cualquier ser humano a expresarse libremente o a ser informado de lo que le rodea y podría incumbirle en el futuro.

Un ejemplo claro puede verse con los padres de familia, algunos eligiendo no hablar jamás de ciertos temas como sexualidad, crimen, religión y/o política con sus hijos, creyendo que así les están protegiendo. Aunque ciertamente es necesario esperar a cierta edad para compartir algunos temas, elegir nunca tratarlos con ellos puede arriesgarlos a enfrentarse al mundo con un concepto errado que jamás le fue explicado.

"Odalisque" de Mariano Fortuny. ¿Censurable?

“Odalisque” de Mariano Fortuny. ¿Censurable?

El otro concepto de censura que nos parece terrible es cuando ésta es promovida por un gobierno u organización cualquiera. Cuando éstos ponen límites en lo que es o no es correcto expresar, están poniendo frente a nosotros un obstáculo en el cual los derechos de una persona a la libre expresión se limitan, esto con la esperanza de controlar una idea o a un grupo en especial. Es más fácil, después de todo, controlar a un grupo de gente que no puede expresarse que hacerlo con un grupo más vocal y expresivo… es decir, más libre.

En 1984, George Orwell ofrece una visión por demás aterradora, introduciendo a su trabajo dos conceptos terribles: la Policía del Pensamiento, que arresta a los ciudadanos que se atreven a pensar en cosas que van en detrimento de las consignas del Partido, y la Neolengua, una adaptación del idioma en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, esta última basándose en el principio de que “lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado”.

Claro está que el hecho de que algo no esté visible no significa que no esté presente. Cuando la censura es comparsa de la mojigatería, aquellos a quienes no se les ha explicado lo hermoso del erotismo, lo libre de la sexualidad o el momento adecuado para una injuria o una grosería, no pueden evitar sentirse ofendidos y hasta asustados de lo que ven ya que, cuando debió ocurrir, jamás fueron informados al respecto.

Y a eso llegamos: ¿acaso si un pezón, un pene o una vagina están cubiertos por ropa dejan de existir? ¿Debemos sentir vergüenza cada vez que nos duchamos? ¿Es válido llamar a una especie de Gestapo ideológico para que se haga cargo de aquél con quien disentimos? ¿Debemos rechazar todo aquello que sea distinto o que ofrezca otra perspectiva con tal de seguir disfrutando de nuestro status quo?

Aquí termina nuestra serie de artículos contra la censura.

Seguiríamos con más, pero se nos acabó "la pintu". Cortesía de Quino.

Seguiríamos con más, pero se nos acabó “la pintu”. Cortesía de Quino.

¡Gracias por leernos!

La censura… y por qué es peligrosa (4 de 5)

Compartimos el siguiente artículo (tristemente en inglés, pero que desmenuzamos después del vínculo), cercanamente relacionado con lo ocurrido a la anterior instancia de Piensología en Facebook.

http://www.huffingtonpost.com/jennifer-nix/facebook-censorship_b_1616735.html

Durante la entrevista que la periodista Jennifer Nix hace al fotógrafo Gregory Colbert, podemos ver que pasó lo mismo con su trabajo que lo que había pasado con nosotros: Facebook consideró que su fotografía (la cual está en el artículo) no era artística y que el “contenido altamente gráfico de la fotografía” había violado los estándares de conducta del sitio, avisándole que de volver a hacerlo, su página sería removida.

En el caso de Piensología también se reportó no una, sino varias imágenes que apenas sugerían desnudez o que eran -a nuestro juicio- artísticas. No eran imágenes pornográficas o vulgares, sino de corte erótico y escogidas con mucho cuidado, prestando particular atención en que la categoría y la clase de éstas fueran las que solemos elegir cuando publicamos algo para ustedes, Sin embargo, Facebook las consideró ofensivas y fuera de lineamiento. A continuación algunas de las imágenes reportadas:

Caravaggio no es arte, parece...

Caravaggio no es arte, parece…

No, nosotros tampoco lo entendemos.

No, nosotros tampoco lo entendemos.

Erótica no es lo mismo que pornográfica.

Erótica no es lo mismo que pornográfica.

En la entrevista, el fotógrafo menciona que “Facebook no le da a su comunidad suficiente crédito, confiando en que sabemos la diferencia entre arte y pornografía. Siempre habrán personas -extremistas, fundamentalistas y similares- que encontrarán ofensivo lo que sea, y esas personas tienen todo el derecho de expresar su opinión al respecto”. Colbert continúa, diciendo que debería haber una forma de retar al censor de Facebook, ya que el hecho de que una persona se queje no significa que Facebook pueda eximirse y, de hecho, usarlo como excusa para tirar toda una página y borrar su contenido sin miramientos.

Continúa Colbert: “Hay diferentes puntos de vista alrededor del mundo, y siempre habrá quejas en contra de una u otra cosa. ¿Acaso van a quitar absolutamente todo?”. Esas interrogantes son las que a Piensología le interesaron y que traen a discusión en esta publicación. En el caso de Colbert y hasta de museos de la talla del Galerie Nationale du Jeu de Paume, Facebook se escondió detrás de una sola queja e ignoro el sentido común de un grupo mucho mayor.

Los pensamientos finales del artista son contundentes: “En la edad de las redes sociales, mi pregunta es: ¿vamos acaso a ser forzados a vivir bajo decretos draconianos y que infringen nuestra libertad de expresión en ese sitio? ¿O es tiempo de demandar más transparencia y democracia dentro de lo que estamos o no permitidos a compartir?”

Piensología se pregunta lo mismo.

La censura… y por qué es peligrosa (3 de 5)

Tomando a la Inquisición como ejemplo, numerosos libros fueron quemados de manera entusiasta por varios miembros de las juventudes Hitlerianas, miembros del fanático movimiento Nazi, el cual se volvía cada vez más fuerte en Austria y Alemania durante los años 30. Para “limpiar” la mente de los jóvenes y la sociedad, cualquier libro escrito por un autor judío, comunista o humanista era arrojado a las llamas.

El autor alemán Heinrich Heine, quien avisó que la quema de libros invariablemente llevaría a la quema de seres humanos, resultó estar en lo cierto en forma de los asesinatos en masa perpetrados por la Alemania Nazi, en la cual murieron al menos seis millones de judíos, aunque también gitanos Romaní, comunistas, disidentes y discapacitados (cualquiera que se alejara del ideal de la raza Aria).

Quema nazi

Así, joyas de la literatura eran convertidas en cenizas…

Hitler, el omnipotente Führer del Tercer Reich, implementó una censura terrible así como una campaña de intolerancia durante el régimen Nazi en todos los territorios que ocupó durante la Segunda Guerra Mundial. En esos países, todas las casas editoriales y estaciones de radio fueron tomadas o cerradas, confiscando los aparatos de radio de la población que llegaron a encontrar.

En Noruega, el aparato censor fue tal que el simple hecho de escuchar estaciones de radio de otros países, así como el acto de leer, producir o compartir periódicos extranjeros era un crimen que podía ser castigado con la muerte.

La censura… y por qué es peligrosa (2 de 5)

En los anales de la Historia, el término “censura” toma un significado poderoso con la introducción del “Index Librorum Prohibitorum” (o el Índice de Libros Prohibidos).

El Papa Pablo IV ordenó el primer índice de libros prohibidos en 1559, el cual fue reeditado más de 20 veces por varios papas distintos. El último índice de este tipo fue editado apenas en 1948 y no fue abolido hasta el año 1966. Esta lista de libros fue censurada debido a su contenido supuestamente herético y de ideologías peligrosas que a la Iglesia Católica Romana de ese entonces parecía incomodarles.

Index Librorum

Honoré de Balzac, René Descartes, Anatole France y Jean-Paul Sartre son algunos de los autores en el Índice…

Muchos fanáticos participaron en lo que fue la Santa Inquisición, censurando y quemando libros (y muchas veces a los autores de los mismos). Uno de los autores más famosos que formaron parte de esa lista fue Galileo Galilei, con víctimas reconocibles siendo Juana de Arco y Giordano Bruno, este último quemado por afirmar que el geocentrismo era absurdo y que la Tierra era la que giraba alrededor del Sol.

Las autoridades españolas estaban sumamente preocupadas de que América pudiese ser invadida con ideas de libertad religiosa o creencias distintas, irónicamente siendo de esa manera como incurrieron en América y borraron del mapa el culto a dioses indígenas como Tláloc, Coatlicue o Kukulkán.

La censura… y por qué es peligrosa (1 de 5).

Como sabrán, un acto de censura fue impuesto en contra de Piensología por parte de algún obtuso cuya mente cerrada y poco criterio le instó a reportar varias de nuestras imágenes como “inapropiadas”, claramente demostrando que no conocía la diferencia entre erotismo y pornografía (y que posiblemente sea indicador de que se baña con la ropa puesta) y provocando que optáramos por publicar nuestro contenido fuera de ese sitio.

Sabemos, sin embargo, que la mayoría de los miembros de Piensología no piensa así y, como acto de amor en este día tan Hallmarkiano, compartiremos imágenes que demuestren el daño que la censura hace al amor, a la expresión y a la libertad que todo ser humano debe disfrutar.

Para empezar, una fotografía de una mujer en Chicago en 1922 que está siendo arrestada por usar traje de baño de una pieza, el cual no cubre sus piernas. Desde aquí se muestra que la censura no sólo es ideológica, sino sexista y abusiva.

Una sociedad cerrada de mente está invariablemente destinada a arruinarse.

Y es que las piernas son radioactivas, al parecer.

En breve, la segunda parte de esta serie…

¡Gracias por elegir Piensología!