Piensología Musical: Sam & Dave

Sam y Dave era un grupo de soul poderosísimo en la década de los 60’s y respetado por todos los amantes del género, siendo representantes destacados de la música negra de la época e inmortalizados en el Salón de la Fama del Rock and Roll, en el de los Grammy y en muchos otros, habiendo ganado múltiples discos de oro y premios por sus aportaciones a la música.

El soul de Sam y Dave era inigualable en la época. Gracias a ellos hay clásicos que hoy en día son recordados, repetidos y homenajeados hasta el cansancio, siendo una de sus aportaciones la legendaria “Soul Man”, inmortalizada después por los Blues Brothers (que se encargaron de despertar interés al blues entrada la década de los ochenta).

Sam y Dave eran buenos con las baladas románticas derivadas del soul, con tonos más de R&B. Un ejemplo es la siguiente melodía en la que la voz de barítono de Dave y el tenor de Sam hacían mella en los corazones de los oyentes.

Sin embargo, la canción por la que más se les recuerda no es “Soul Man”, sino otra legendaria llamada “Hold On (I’m Coming)”, con un tono inconfundible que sería imitado y cubierto por muchos artistas actuales, siendo la última versión por los Styletones para un comercial de Dwayne “The Rock” Johnson… pero la que les compartimos será, como merecen ustedes lectores y lectoras de Piensología, la original.

Disfruten la música y, una vez más y como siempre, gracias por elegir Piensología.

Anuncios

Miré los muros de la patria mía…

“Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.”

Francisco de Quevedo.

Juan_van_der_Hamen_y_León_-_Francisco_de_Quevedo_y_Villages

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba…

“Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.”

Sor Juana Inés de la Cruz.

juana_ines_asbaje

Cuando lloran las palabras…

“Hoy mis pensamientos se llenan de tristeza,
con mis letras formando ideas macabras.
Mente y alma confabulan con presteza,
y pues hoy es cuando lloran las palabras.

Mis palabras lloran dolidas por tres damas,
una amante, una amiga y un fantasma.
Una que fue mucho, otra que fue tanto,
otra que mi poesía justicia no plasma.

Lloran mis palabras por la mujer que se va,
aquella dama que dos veces se aleja.
Por rencor, dolor y miedo se irá,
y así a quien la amó abandonado deja.

Lloran mis palabras por la mujer amiga,
que sin temor ni culpa alas espera.
Vida y alma en pedazos desperdiga,
el acto inhumano de quien amor prohibiera.

Lloran mis palabras por la mujer que no está,
aquella que años atrás se ha marchado.
Mi mente a mí mismo otra vez culpará,
queriendo verla una vez más a mi lado.

Hoy mis pensamientos se llenan de dolor,
con cada letra en sangre de corazón herido.
¡Lloro, entonces, por todo y por amor!
¡Lloro, pues, por las tres que se han ido!”

“Cuando lloran las palabras”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2016.

La respuesta de Baudelaire

 

Hacía unos años, Charles Pierre Baudelaire (1821-1867) decía en la corte:

“Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias”.

Esto lo hacía respondiendo ante las acusaciones que se le hacían por su obra “Las Flores del Mal”, cuyos poemas eran considerados “ofensas a la moral pública y las buenas costumbres”.

¿Qué opinan ustedes, piensólog@s?

Gracias por elegir Piensología.

“No siento nada, mujer” de Salvador A. Pérez Rosas

“Te lo llevaste todo, mujer.
Cuando te fuiste, nada dejaste.
Te llevaste mi amor, mi pasión,
hasta mis palabras, mujer.

En meses no he escrito nada, mujer.
Nada desde que te marchaste.
Solo estoy, sin corazón,
sin mis palabras, mujer.

Qué cruel resultaste, mujer.
Dejando a un poeta tirado al traste.
Perdiendo de a poco la razón,
sin palabra alguna, mujer.

Pero hoy brilla el sol, mujer.
días después de que te marchaste.
Al fin, del futuro una visión,
y regresan mis palabras, mujer.

Hoy no siento nada, mujer.
Dice adiós el hombre que abandonaste.
Hacia el futuro, con decisión.
Sin más palabras para ti, mujer.”

12003973_905434276215005_5394433028783314499_n

“Las dos linternas”, de Ramón de Campoamor

I

De Diógenes compré un día
la linterna a un mercader;
distan la suya y la mía
cuanto hay de ser a no ser.
Blanca la mía parece;
la suya parece negra;
la de él todo lo entristece;
la mía todo lo alegra.
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.

el_cristal_con_que_se_mira

II

– Con mi linterna – él decía-
no hallo un hombre entre los seres-.
¡Y yo que hallo con la mía
hombres hasta en las mujeres!
él llamó, siempre implacable,
fe y virtud teniendo en poco,
a Alejandro, un miserable,
y al gran Sócrates, un loco.
Y yo ¡crédulo! entretanto,
cuando mi linterna empleo,
miro aquí, y encuentro un santo,
miro allá, y un mártir veo.
¡Sí! mientras la multitud
sacrifica con paciencia
la dicha por la virtud
y por la fe la existencia,
para él virtud fue simpleza,
el más puro amor escoria,
vana ilusión la grandeza,
y una necedad la gloria.
¡Diógenes! Mientras tu celo
sólo encuentra sin fortuna,
en Esparta algún chicuelo
y hombres en parte ninguna,
yo te juro por mi nombre
que, con sufrir al nacer,
es un héroe cualquier hombre,
y un ángel toda mujer.

Cristal con que se mira

III

Como al revés contemplamos
yo y él las obras de Dios,
Diógenes o yo engañamos.
¿Cuál mentirá de los dos?
¿Quién es en pintar más fiel
las obras que Dios creó?
El cinismo dirá que él;
la virtud dirá que yo.

Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira.

“Las dos linternas”, de Ramón de Campoamor.

Piensología Musical: Robert Palmer

En 1949, en el condado de Batley en Yorkshire, nacía un 19 de enero el legendario Robert Allen Palmer, quien sería bendecido con una voz increíblemente dotada para los tonos del soul, el jazz y del blues, en los cuales hizo sus pininos durante la década de los 70. Maestro de la voz, haría también coqueteos con el género pop (el cual empezaría a tomar fuerza apenas empezados los 80’s) y hasta con el reggae, estilo musical que sólo parecía manejarse por un puñado de músicos de la época — y entre los cuales Palmer supo destacar.

Al tiempo en que su nombre se hacía más popular en el mundo de la música, era notable la inventiva y la carencia de miedo en Palmer con respecto a incursionar y cambiar de género en una misma noche. Así como podía hacer una balada estilo reggae en un concierto, podía también terminar con un tono pop o blues y aún así hacer aplaudir al público, quien se mantendría fiel a su música durante los más de 30 años de carrera que llevaría a sus espaldas. Dicho apoyo le llevaría a escenarios legendarios como el de David Letterman, quien le tuviera en su show de variedad en 1989, acompañado de Buddy Guy y James Cotton.

Palmer, con su don de reinvención, habría de mantener el éxito en alto durante los 80’s y 90’s, aprovechando el empuje de su legendaria “Simply Irresistible”, logrando contratos con Pepsi y espacios envidiados como los de los anunciantes del Super Tazón.

El empuje de sus éxitos previos le permitió sobrevivir en los 90’s y entrar al siglo XXI con su último álbum de estudio, “Drive”, cuyo ritmo de blues le mereció un lugar legendario en los anales de la historia del género. Uno de los títulos de dicho álbum, “Mama, Talk To Your Daughter”, sería recordado por grandes amantes del blues como una de las mejores versiones de la canción jamás escuchada.

Tristemente, sería poco después de ese álbum, en septiembre de 2003, que Robert dejaría el mundo terrenal para volverse una leyenda musical, cuyo legado compartimos hoy en Piensología y que esperamos sea de su agrado.

¡Gracias por elegir Piensología!

“Cuore”, de Roberto Carlos Cisneros Patlán

“Anocheció y el frío de la ciudad
se sumó a sus grandes ojos marrón
que brillando me brindaron caridad
y más tarde destrozaron mi corazón.

¡Cómo duele el corazón destrozado!
Es como sentir que llora y gime
con cada latido como fuego atizado,
sin que ningún consuelo lo anime.

No, de ningún modo la he perdido,
no es que no me resigne a su rechazo,
ni tampoco he de luchar contra el destino
pero ¿cómo perder lo que no se ha tenido?

Serán para ella éstos versos los primeros,
son también con los que mi ilusión derribo,
son humildes, penosos y sinceros
aunque son los últimos que yo le escribo.”

art-artistic-beauty-black-and-white-cild-contrast-Favim.com-37977

“Cuore”, de Roberto Carlos Cisneros Patlán.

¡Gracias, nuevamente, por leer en Piensología!

“Romance de la luna”, de Federico García Lorca

“La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.”

1446873001866“Romance de la luna”, de Federico García Lorca.

¡Gracias por elegir Piensología!