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“A su amada…” de Salvador Alejandro Pérez Rosas

“Un hombre le escribe a su amada,
bella mujer hoy siempre ausente,
de alma ida y de cuerpo inerte,
pero en recuerdo a diario honrada.

Ese hombre escribe a su amada
invocando su figura en la mente.
Y así mil cosas éste lamente,
ella no regresa por más llamada.

El hombre piensa en su amada,
recuerda sus labios, sus ojos,
su cabello castaño en manojos,
y una sonrisa coqueta y alzada.

El hombre llora a su amada:
la extraña, le implora, le llama.
Pero la soledad es ahora la dama
del poeta que escribe a su amada.”

“A su amada”, de Salvador Pérez, 2017.

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Piensología Renace

Saludos a tod@s, piensólog@s.

Primero que nada, queremos desearles un feliz año 2017. Sabemos que la incertidumbre de lo desconocido puede en ocasiones ser abrumadora, pero esperamos de corazón que enfrenten este año con nuevos bríos y entereza. De parte de todos en el staff de Piensología, que su año sea maravilloso.

Segundo, el staff desea disculparse con ustedes. A la mitad del año anterior, nos encontramos sin el tiempo necesario de mantener dos de los tres pilares más importantes que tenemos en Piensología: uno, darles publicaciones culturales de calidad; dos, hacerlo con una frecuencia aceptable para ustedes y tres: cumplir con nuestro ferviente deseo de hacer de Piensología un oasis cultural que aprecie la fantasía y realidad del mundo que nos rodea.

Al darnos cuenta de esto, decidimos tomar un descanso y recuperar energías, además de usar ese tiempo para recordar por qué habíamos hecho Piensología. El año pasaba, terminaba, y decidimos que Piensología no era sólo un oasis, sino un recurso cultural que consideramos increíblemente necesario.

Ante el alud de ignorancia que creció sin reparo el año anterior gracias a las redes sociales y a lo que ahí se comparte (como información falsa, notas de poca calidad, imágenes y memes estúpidos y otras publicaciones del estilo), recordamos que somos uno de esos pocos espacios en la red que tenían como enfoque compartir, repartir y ofrecer cultura de todo tipo y para todo público. Un enfoque algo diferente al de otras páginas más populares cuyo esfuerzo está en conseguir likes y miembros a toda costa, inclusive si eso requería compartir cosas de calidad y origen cuestionable.

Habiendo dicho esto, el equipo habló y reformó filas, retomando así nuestro propósito y la fuerza para mantener los tres pilares que conforman nuestra humilde organización. De nosotros verán, en esta nueva etapa, más publicaciones tanto por este medio como en nuestras redes sociales, esperando recuperar la confianza de l@s piensólog@s que aquí siguen y ofreciendo un espacio nuevo para aquellas nuevas personas que decidan unirse.

Piensología, como siempre, les agradece su apoyo. Sea uno, sean dos, sean los que sean… siempre y para siempre, muchas gracias.

Atentamente,

El Equipo de Piensología.

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Fotografía por Bob Speel.

“Del amor en el sexo”, de Roberto Carlos Cisneros Patlán

“En el amanecer, despertando al alba llenos del amor hecho anoche, te abrazo. Te busco con mi boca, te encuentro por tu olor a nosotros. Siento que estamos hechos el uno para el otro, tus pechos dulcísimos y suaves me convencen de ello; tus manos pequeñas guían a las mías hacia tu cuerpo. Toco tu cuerpo, lo acaricio desde tu espalda hasta tus piernas, desde tu rostro hasta tus recuerdos. Beso tu cuello, amaino tu cabello, la punta de mi lengua recorre el corto camino hasta tu oreja, la bebo, la delineo. Suspiras. Se te eriza la piel. Te yergues hacia mí. Te recorren mis manos —¡qué bello tocar tu vientre!—, te tomo mía.

Un rescoldo arde entre tus piernas. Te amo —sueltas. Entre las sábanas se conflagra el fuego que somos. Recuerdo a Cortázar, ¿hacemos el amor o él nos hace a nosotros? No importa, estoy en ti, nos queremos literalmente, nos hacemos y perpetuamos en cada intromisión mía en tus órganos húmedos, no hay más. Se dilatan tus pupilas mientras aprietas las manos como si empuñaras tu vida o la mía, como si te aferraras a vivir y a seguir sintiendo lo de ahora, a mantenerme dentro de ti interminablemente. Llega el éxtasis, lo siento porque no puedes más y sueltas un gemido desinhibido, anormal, sincero.

Mi corazón late rápido, muy rápido. Has quedado inerme, sólo respiras y sientes. Te amo —dices sin mirarme. Es cierto que nos amamos, pero esto es otro nivel, es la carne llanamente; es el placer satisfecho con dos cuerpos al fin cansados, sudorosos, llevados al límite, saciados por este instante. Podría tenerte sin amarte, ciertamente. Es entonces cuando entra el amor como protagonista, el amor después de hacer el amor. Te recuestas sobre mi pecho fulminado; acaricio tu cabello húmedo, tu espalda fría. Me quedo quieto, pensando, sólo pensando. Te amo.”

“Del amor en el sexo”, de Roberto Carlos Cisneros Patlán (@rcarlospatlan).

 

“Mujer”, de Salvador A. Pérez Rosas

“Te llevaste todo ese día, mujer.
Tanto te amé, tanto me dueles,
tanto de ti y que ahora no eres.
El amor murió contigo, mujer.
 
Y digo que amaré como ayer,
que besaré con amor sincero.
Pero a nadie como a ti quiero;
el amor murió contigo, mujer.
 
Muera entonces el amor,
muera pues la pasión mía.
Sólo querer con el alma fría;
el amor murió contigo, mujer”
 
“Mujer”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2011.

Piensología Musical: Sam & Dave

Sam y Dave era un grupo de soul poderosísimo en la década de los 60’s y respetado por todos los amantes del género, siendo representantes destacados de la música negra de la época e inmortalizados en el Salón de la Fama del Rock and Roll, en el de los Grammy y en muchos otros, habiendo ganado múltiples discos de oro y premios por sus aportaciones a la música.

El soul de Sam y Dave era inigualable en la época. Gracias a ellos hay clásicos que hoy en día son recordados, repetidos y homenajeados hasta el cansancio, siendo una de sus aportaciones la legendaria “Soul Man”, inmortalizada después por los Blues Brothers (que se encargaron de despertar interés al blues entrada la década de los ochenta).

Sam y Dave eran buenos con las baladas románticas derivadas del soul, con tonos más de R&B. Un ejemplo es la siguiente melodía en la que la voz de barítono de Dave y el tenor de Sam hacían mella en los corazones de los oyentes.

Sin embargo, la canción por la que más se les recuerda no es “Soul Man”, sino otra legendaria llamada “Hold On (I’m Coming)”, con un tono inconfundible que sería imitado y cubierto por muchos artistas actuales, siendo la última versión por los Styletones para un comercial de Dwayne “The Rock” Johnson… pero la que les compartimos será, como merecen ustedes lectores y lectoras de Piensología, la original.

Disfruten la música y, una vez más y como siempre, gracias por elegir Piensología.

Miré los muros de la patria mía…

“Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.”

Francisco de Quevedo.

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Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba…

“Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.”

Sor Juana Inés de la Cruz.

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Cuando lloran las palabras…

“Hoy mis pensamientos se llenan de tristeza,
con mis letras formando ideas macabras.
Mente y alma confabulan con presteza,
y pues hoy es cuando lloran las palabras.

Mis palabras lloran dolidas por tres damas,
una amante, una amiga y un fantasma.
Una que fue mucho, otra que fue tanto,
otra que mi poesía justicia no plasma.

Lloran mis palabras por la mujer que se va,
aquella dama que dos veces se aleja.
Por rencor, dolor y miedo se irá,
y así a quien la amó abandonado deja.

Lloran mis palabras por la mujer amiga,
que sin temor ni culpa alas espera.
Vida y alma en pedazos desperdiga,
el acto inhumano de quien amor prohibiera.

Lloran mis palabras por la mujer que no está,
aquella que años atrás se ha marchado.
Mi mente a mí mismo otra vez culpará,
queriendo verla una vez más a mi lado.

Hoy mis pensamientos se llenan de dolor,
con cada letra en sangre de corazón herido.
¡Lloro, entonces, por todo y por amor!
¡Lloro, pues, por las tres que se han ido!”

“Cuando lloran las palabras”, de Salvador A. Pérez Rosas, 2016.

La respuesta de Baudelaire

 

Hacía unos años, Charles Pierre Baudelaire (1821-1867) decía en la corte:

“Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias”.

Esto lo hacía respondiendo ante las acusaciones que se le hacían por su obra “Las Flores del Mal”, cuyos poemas eran considerados “ofensas a la moral pública y las buenas costumbres”.

¿Qué opinan ustedes, piensólog@s?

Gracias por elegir Piensología.

“No siento nada, mujer” de Salvador A. Pérez Rosas

“Te lo llevaste todo, mujer.
Cuando te fuiste, nada dejaste.
Te llevaste mi amor, mi pasión,
hasta mis palabras, mujer.

En meses no he escrito nada, mujer.
Nada desde que te marchaste.
Solo estoy, sin corazón,
sin mis palabras, mujer.

Qué cruel resultaste, mujer.
Dejando a un poeta tirado al traste.
Perdiendo de a poco la razón,
sin palabra alguna, mujer.

Pero hoy brilla el sol, mujer.
días después de que te marchaste.
Al fin, del futuro una visión,
y regresan mis palabras, mujer.

Hoy no siento nada, mujer.
Dice adiós el hombre que abandonaste.
Hacia el futuro, con decisión.
Sin más palabras para ti, mujer.”

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