“Lección”, cuento corto.

“—¿Eso es lo que piensas darme? —preguntó indignada—. ¿Sólo tu amor?

—Bueno, y la flor —añadió él, bajando la rosa a su cintura— ¿Acaso necesitas algo más?

—¡Muchas cosas más! En este mundo materialista, los que no son superficiales son fácilmente desdeñables. Cariño por cartera y amor a quien pueda pagarlo, una caricia por cuánto puedes gastar y un beso si lo haces; más, si das más; nada, si no das nada.

—No sé, eso suena más a otra cosa.

—¿Qué insinúas? ¿Que soy una golfa? —alzó ella la voz, indignada—. Claro que no, chiquitín. Sólo quiero saber si cuando quieras llevarme a cenar, vas a llevarme a un restaurante fino o a un simple comedor. Además, ¿en qué coche vamos a ir? Tienes uno, espero. A mí suelen llevarme muchos pretendientes en coche a todos lados.

—¿A todos lados? —él arqueó una ceja.

—A todos. Lugares caros, también, que seguro no conoces. ¿O a dónde ibas a llevarme a cenar?

—Cuando fuera posible pensaba llevarte a algún lado, pero también querría cocinarte en casa también. Además, bien podríamos ir caminando y así platicar…

—¿No hay nada que puedas dar que valga la pena? ¿Cómo llenarás mis necesidades y satisfarás mi estilo de vida? ¿Qué me ofreces?

—Sólo mi amor desinteresado —respondió él— ¿No te es suficiente?

—Más hombres me han dado más que eso —bufó ella—. Tengo muchos pretendientes, chiquito. Muchos, no sólo uno. Debes buscar a alguien que esté a tu altura y cuyas necesidades sean iguales a las tuyas.

—Te agradezco —sonrió él.

—¿Por qué?

—Cuando te ví, fue amor a primera vista. Pensé de mil formas este encuentro y esta confesión, esperando que mi amor fuese suficiente… y ahora ya sé qué es lo que quieres y te he visto de cerca, me has dado una gran lección.

—¿Ah, sí? —ella se cruzó de brazos— ¿Cuál és?

—Que debo buscar a alguien que quiera lo que yo le ofrezco. Me enseñaste que un hombre como yo no puede llenar tu deseo de dinero, de atención, de riqueza y de eso que tanto necesitas. Es mejor que encuentre a alguien que sólo necesite de mi amor y nada más. Lo que venga después, si es con amor, seguramente será maravilloso.

—El amor no es suficiente… —refunfuñó ella—. Tardarás mucho en encontrar a alguien así.

—No es suficiente para ti —corrigió él—, y creo que para mí será más fácil. ¿No tardarás más tú, intentando llenar todo eso que te hace falta entre tanta gente?”.

“Lección”, cuento corto de Salvador A. Pérez Rosas, 2010.

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